TODO LO QUE NECESITAS SABER Y TODO LO QUE SIEMPRE FUISTE: UNA DESTILACIÓN – (Spanish)

by Niklas Noack |
April, 2024

Imagina una cafetera de prensa francesa. Ahora imagina llenar la cafetera cuchara a cuchara con café o, por el bien de este texto, con más de 100.000 versos de los Vedas. Vierte un poco de agua caliente del conocimiento y deja que los versos floten en ella. Luego, de forma lenta pero segura, presiona el émbolo hacia abajo como medio de realización. Lo que encontrarás al pie de la prensa francesa es una revelación condensada, filtrada a través de todas las prácticas espirituales que hayas realizado. La revelación que recibiste es literalmente una “Gran Declaración”, o traducida en sánscrito: un Mahāvākya.

Cuando Shankarāchārya sistematizó los Vedas, pasó por un proceso similar, aunque menos abreviado, y filtró cuatro Mahāvākyas, entre otras escrituras védicas, uno para cada uno de los textos védicos principales. Dos de las Grandes Declaraciones han ganado especial atención a lo largo de los siglos y han sido citadas innumerables veces como las enseñanzas esenciales de la escuela de pensamiento indio Advaita Vedanta, de la cual Shankarāchārya es un renombrado defensor.

Vivió en el sur de la India alrededor del año 800 EC como filósofo y maestro, y el Mahāvākya tat vam asi refleja esto. Es un upadeśa vākya, una declaración de enseñanza, que un maestro y padre (Uddalaka) da en el Chandogya Upanishad a su discípulo e hijo (Svetaketu). El padre también comparte diferentes analogías que explican por qué yo (el Jiv-Atman, el Ser) soy igual a Brahman, la Realidad Absoluta. Así como las abejas recolectan el néctar de diferentes flores, dice, para luego llevar el néctar a la colmena donde se mezcla con todos los néctares de todas las abejas y no se puede distinguir, nosotros llevamos en nosotros una esencia que es indistinguible de la esencia del otro. “Tú eres esa (esencia), hijo mío, Svetaketu”.

El otro Mahāvākya, o gran declaración, es un anubhava vākya: una declaración de experiencia del Brhadaranyaka Upanishad. Aham Brahmasmi se traduce como “Yo soy Brahman”. Esta afirmación apunta hacia una realización muy íntima y personal, que sólo se puede experimentar en soledad. Las palabras o los pensamientos no son suficientes para describir la inefable verdad que encierra.

Ambas declaraciones señalan el principio subyacente de la unidad y la comprensión del pensamiento védico, de que el Ser personal (Atman) y el principio universal (Brahman) son esencialmente una y la misma realidad inmutable.

Por el contrario, a nosotros, como seres humanos, nos encanta permitirnos la alteridad, a veces incluso hasta el punto de incluir la separación y la alienación en las reglas sociales y los códigos éticos. Pero los humanos (¡y los animales no humanos!, ¡y las plantas!) pueden verse diferentes, vivir de manera diferente, hablar de manera diferente, pensar de manera diferente y creer de manera diferente, sin embargo, en la esencia sobre la cual construimos nuestro yo ilusorio, que luego llamamos nuestra personalidad, no hay tal diferencia.

Más aún, las “raíces” a las que a menudo nos referimos como nuestro argumento fundamental sobre quiénes somos, por ejemplo, en términos de género, etnia o afiliación nacional, lo son, si las exponemos a los conceptos analíticos del razonamiento védico, un encubrimiento de nuestra verdadera naturaleza.

Al levantar el velo de la adicción cegadora y paralizante al pensamiento separatista se descubre la Realidad Absoluta, el divino Brahman.

Brahman es nuestra comunidad primordial, la causa material (sat) y sensible (cit) de nuestra existencia y se sustenta en nosotros y nos aparece como dicha infinita (ānanda). El proceso de darse cuenta de esto se presenta como una paradoja: praptasya praptih – “alcanzar aquello que ya está ahí”. Es como buscar incesantemente las llaves de tu apartamento, aunque hayan estado en el bolsillo de tu pantalón todo el tiempo. Nunca se perdieron.

Sin embargo, al realizar sat-cit-ānanda, el dolor asociado con la alteridad, la limitación y la finitud desaparece y yo, el Jivatman, tengo la oportunidad de actuar en consecuencia en nuestro mundo: desde un lugar de verdadera felicidad, con compasión y amor, enraizado y empoderado por la unidad que todos compartimos.

Teaching Tips

  • Canto de Bhagavad Gita:mayy eva mana ādhatsva         mayi buddhiḿ niveśaya
    nivasiṣyasi mayy eva        ata ūrdhvaḿ na saḿśayaḥ

    Pon tu mente sólo en mí, enfoca tu intelecto en mí y de ahora en adelante habitarás en mí. [De esto] no hay duda (BG 12.8, Chant Book p.43)

  • Meditación: Experimenta con un punto de enfoque diferente durante la meditación: inhala aham exhale brahmasmi o inhale so exhale ham (soham es otro Mahāvākya del Atharva Veda y significa “Ese Soy Yo”)
  • Contemplación: Utiliza las diversas analogías del Chandogya Upanishad Vs. 10/09/11/12, en el que el protagonista Uddalaka explica el concepto de Brahman a su hijo Svetaketu, para ilustrar su enseñanza espiritual sobre este tema en clase.
  • Del revés: Habla a los estudiantes sobre el chakra sahasrara y su relación con Dios. Instruye salamba shirshana y crea espacio en la planificación de tu clase para entrar en más detalles sobre la alineación y las alternativas de esta asana. Sugerir cómo el miedo de muchos a practicar esta asana refleja a menudo el miedo a disociarnos de nuestras identificaciones con la mente y el cuerpo, para poder realizar la verdadera naturaleza del ser.
  • Comentea brahmarandhra, la “décima puerta” en la coronilla de la cabeza. Únicamente conocida como “la puerta a Dios” o “apertura de brahman”, la cual se ubica en la zona de las fontanelas. El Hatha Yoga Pradipika lo compara con sushumna nadi (HYP 3.4)
  • Cinco Acharyas y Vedanta: Habla sobre los 5 principales maestros de Vedanta. Se podría hablar de las diferencias entre vedanta dual, no dual y puro no dual. El vedanta puro no dual fue fundado por Sri Vallabhacharya cuyos textos fueron traducidos principalmente por Shyam Das. Su mantra principal es “Shri Krishna Sharanam Mama”, que forma parte del método Jivamukti Yoga.